La remisión en depresión debe tener en cuenta la funcionalidad, síntomas afectivos, cognitivos y somáticos, presentes en la enfermedad.

La depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentes en México y, sin embargo, aún gran parte de las personas afectadas no reciben tratamiento. En la gran mayoría de los casos, la depresión responde al tratamiento, y en muchos se consigue la desaparición de los síntomas. Con un correcto manejo, los episodios depresivos desaparecen en su totalidad en al menos dos tercios de los casos. Sin embargo, una depresión sin tratar dura, como promedio, de 6 a 9 meses, y puede llegar a cronificarse. El diagnóstico y tratamiento precoz resulta esencial, por tanto, para el mejor pronóstico de la enfermedad.

Entonces…, ¿se puede curar la depresión?

Dado que la depresión conlleva altas tasas de cronificación y recurrencia -tras un episodio depresivo, el 50-60% de pacientes tiene un segundo episodio; tras dos episodios, el 70% tiene un tercero; y tras tres episodios, el 90% recae- el reto actual se basa en alcanzar la remisión, minimizar los efectos adversos y, en consecuencia, reducir las recaídas.

Por lo tanto, es una pieza clave para el diagnóstico precoz, como también lo es en el seguimiento del proceso de la enfermedad y del tratamiento, así como en la detección de ideación y planes estructurados de suicidio.

Entre los retos a los que tiene que enfrentarse este nivel asistencial se encuentran las dificultades derivadas de los cambios sociales y económicos, de la formación en salud mental y las del propio sistema sanitario, sin olvidar el progresivo envejecimiento de la población, el aumento en la incidencia de las condiciones crónicas de salud, las dificultades derivadas de la propia enfermedad y de los tratamientos.

Depresión, principal factor de riesgo de suicidio

Sobre todo no «confundir» estos síntomas con una actitud o un cambio en la “forma de ser” de la persona”. La aparición de la depresión puede ser de forma insidiosa, es decir, el avance y el agravamiento del cuadro, en la mayoría de los casos, progresa poco a poco. Esto hace que el entorno se «acostumbre», aún dándose cuenta de que la persona no está bien, sin darse cuenta, «normaliza» esos cambios anímicos de la persona. Ayudar supone empoderar a la persona en su sufrimiento y empatizar con ella, evitando “dar ánimos” que pueden suponer más presión para quien sufre de este trastorno del ánimo. Ayudar reconociendo que ellos no pueden hacerlo, buscando la ayuda de un profesional. Es importante actuar de forma precoz ante los primeros síntomas de sospecha de una depresión para que la persona sea consciente de que está enferma y pueda ser ayudada y tratada.

La Estimulación Magnética Transcraneal es una opción segura y efectiva para el tratamiento de personas al inicio de los síntomas, así como casos en los que los medicamentos no han sido efectivos y/o se tienen efectos secundarios por los mismos.

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